miércoles, 1 de enero de 2020

Inconformismo

Que quiero orbitar planetas
hasta ver uno vacío.
Que quiero irme a vivir,
pero que sea contigo.


Caifanes


Quisiera un cuadro con una luna menguante
al lado de “El descanso” de Picasso.
Un libro firmado por Bukowski. 
Una voz bonita. Tetas menos caídas.
Un boleto de avión anual a países olvidados,
con amantes más guapos que vos.
Piernas largas.¡Carajo, que no soy perfume!


Sé que debería ser más agradecida: 
finalmente, tuve un jardín de girasoles este verano. 
Pero, al igual que yo, tampoco resisten el frío. 


Mi piel se asoma a los cuarenta. 
Y  aún no he aprendido a definir las figuras de las nubes. 
Siempre creo que son payasos riéndose de mí,
de los huevos que me faltan para subirme a la montaña rusa,
no saber poner lunares en las mentiras,
ser la más aburrida en las fiestas de cumpleaños.
No haberme ganado el cielo
ni los besos o el amor del amor de mis doce.


Hace rato que no lloro al ver una peli triste;
han muerto gatos y gente. Pero no perros.
Le cambio el nombre a las cosas. Igual a los días.
Hoy sos un bosque chiquitico. 
Mañana volveré a soñar con vos.


En busca de un latte, he pasado por la casa
donde mis 21 se enamoraron de un treintacuatro.
Un Juan ingeniero. Mi Juan mexicano,
 un don juan sinvergüenza, 
de barba y nalgas bonitas, más alto que mis santos,
enamorado sólo de mis tetas. 
Que nunca me sopló un "te amo, chaparrita". 
De los primeros en la lista de "cabrones que no valieron la pena…
¡pero qué rico besaban!" 
En esa no estás vos, adoradísimo hijo de puta.
Sí, quererte dejó de valer la pena.  Hace rato que dejé de hacerlo.
Pero, a veces, (más de las que quisiera)
se me antoja volverme a empapar el alma con vos. 
Mil años y tres días, solamente. 
El resto ya lo tengo comprometido.

martes, 10 de diciembre de 2019

Hey dude...

Hey dude, sí, vos,
morenazo innombrable,
con la mirada más sensata, 
pero sólo antes de percatarse
de mis piernas.

Y mis piernas que no se resistieron
a tus manos.
Después fuimos bocas comiéndose
lo poco que sabíamos de cada quien.
Me dejaste olor a menta y cigarrillo,
regalándole mariposas a mi estómago
y otro nombre que añadir a la lista
de los amigos que se vuelven íntimos
en todo el sentido de la palabra.

Unos encuentros más y
me hubiese enamorado. Probablemente sola,
como suele ocurrirle a las chicas descompuestas.
Había dejado de creer en romanticismo,
pero, más tiempo pegada a tu espalda,
hubiese sido either mi salvación
u otra excusa que sumar a mis borracheras
(las últimas de ese año).

Te debo dos noches desaburridas,
respuestas a inquietudes psicológicas
(algunas tienen que ver con vos),
una amistad inusual que pocos entenderían,
un parecido a aquel hijo de puta
[uno de los amores de mi vida
que adoré más tiempo del debido].

Tal vez nunca le ponga tu nombre
a alguna de las constelaciones,
o al gato de los vecinos,
ni a este poema. Pero he pensado en vos,
en esas tus manos que lo empezaron todo,
compartiendo aquel cigarrillo,
viajando en tu motocicleta,
frenando a propósito para (a)pegarme más
a tu espalda.
Sos de esos duendes que escondo con esmero,
de los cuales no quiero deshacerme.
Que me hacen sonreír. 
De los pocos que han valido la pena.
A los que invitaría a un café
(recuerdo te gusta con leche y azúcar).
Y me regalaras un jardín de girasoles,
una infinidad de razones con tu color,
una luna de queso para el ratón
de mis juegos favoritos,
propósitos para aquellos amaneceres
perdidos en unos ojos tristes,
en el comienzo de unas pecas,
en el final de huelgas de hambre sin causa
de la adolescente rota
que nunca pude rescatar.

Y aunque terminé enamorada de otro
que me hace llorar sólo de purita alegría
(que, por fin, Dios se compadeció),
a veces, moreno guapo,
te echo de menos. 
Y quisiera meter mis manos pequeñas,
casi del tamaño de las de un chico de cuarto,
dentro de tu camisa (que acá hace frío),
comerme esas tus manos
como si fueran un mango.
Y los antojos de tus lunares. Los dedos de tus pies.
Morderte las nalgas y la nariz tan delicadamente 
que llegases a creer que digo que te quiero.
Y que vos, con tu acento de filósofo,
tu piel tostadita de sol
y cicatrices necesarias,
fueras recíproco a esta necedad
que tan sólo será parte 
de las fantasías secretas
de este corazón remendado
y tranquilo (excepto en noviembre),
contento de que hayas sucedido;
sumergidas en los orígenes de mis dedos
que siempre quieren lluvia,
interrumpiendo momentos menos sospechados.

Te quedarás ahí, aunque no lo pidas,
y serás una de las locuras favoritas 

y trascendentales de mis treintaiuno.

martes, 11 de diciembre de 2018

Al Señor R., 11 años después de la última vez



Nunca se lo dije, señor R,
pero hubo un tiempo
en que me moría de amor por usted:

domingos de iglesia con los viejos,
morbosa de dieciocho
y ahí usted, alto y tan serio,
con los bíceps y el pecho más hermosos
que había apreciado en ese entonces.

Nos volvimos íntimos años después:
viernes eran sus noches fuera de casa,
(anécdotas que nunca
podré contar a mis viejos);
vinito dulce, olor a cigarrillo y menta,
comiéndome la boca
exageradamente;

quizás 3 años
dispersándonos;
yo, tonta conformista
con poco amor propio,
prestándome a la distracción
del tedio que se acumulaba.
Usted, un poco más
(a parte de cuernos para el novio de entonces
-quien tampoco conocía de fidelidades-
y la excitación que puede provocar un cuarentón
a una pendeja de veintialgo):
fue un “lo quiero” de luces amarillas,
oculto en las oraciones a Dios,
sin la mínima sospecha de parte suya
y que, seguramente,
 nunca hubiese comprendido

y, la verdad ¡mejor así!


domingo, 9 de diciembre de 2018

puto noviembre, otra vez

Sí, chele,
soy feliz, plenamente,
tanto que a veces da miedo
(es todo un desafío a la mártir
que corre en la familia).

Mirame, soy toda una señora
sin preocupaciones económicas
y hasta con un hijo que no tuve que parir
(las estrías se las debo a la gordura,
y sólo me presto a las depresiones
una semana previa a la regla).

Que me ha sentado bien el matrimonio,
me veo más guapa,
dicen las amistades de mi madre;
peso lo que ni en mis veintes
(3 tallas menos de tetas,
4-6 de pantalón).

No tenés nada que ver
con los príncipes babosos  
que te pinta Disney.
Me gusta más la realidad,
eso de sentirme a salvo con vos
y sí que lo necesito, rey de mis amaneceres,
para continuar con mi proceso
de rehabilitación;

sin embargo, gringo mío,
aparece noviembre y trae consigo
las malas intenciones.

Y es volver a tener ganas
de un tonto al que le vale madre,
pero igualmente se prestaría
a tantas sinvergüenzadas,
idiota que ni jueputa idea tiene
de cómo me cambió/jodió el otoño;
es posar sin pudores para retratos
que terminan en pantallas
ajenas a esta cotidianidad
y yo también complaciendo el morbo
de mis pupilas con imágenes de ulises desnudos
que en su tiempo no fueron tan extraños.

Vuelven Florence and the machine
a  repetirse en los oídos,
Enanitos verdes y su “luz de día”.
Y es con esa luz, ese fondo azul
que volvería a hacerlo
con ese hijo de Fanny,
my biggest pain in the butt
hermoso Romeo de tantas Julietas pendejas
(incluyéndome),
si no viviese a 6 horas lejos de acá.
Tal vez-intentos zánganos de autopersuasión-
sea lo que hace falta
para, de una puta vez y por todas,
arrancar esa página pa’l carajo.

sábado, 17 de marzo de 2018

unbalanced

Criatura pequeña y brillante
equilibrada y compleja en palabras
y memoria para escribir
sobre el desequilibrio interno

Oh sylvia sylvia
tenías el cuerpo maduro
de amor, celos,
pastillas para dormir y antidepresivos
tu hogar dejó de ser eso
te abandonaste
y con ello a tus hijos ignorantes de tu pena
que crecieron con tu imagen famosa
y también desequilibrados

Oh sylvia sylvia
presa fácil para los demonios
que gozan de almas rotas y sensibles
se hicieron tus amigos
te hicieron ver que la estufa era tu escape

y vos les creíste

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small and bright creature
balanced and complex in words
and memory to write
about the internal imbalance

oh sylvia sylvia
you had a body full
of love, jealousy,
sleeping pills and antidepressants;
your home stopped being a home
you let it go, you abandoned yourself
and your children ignorant of your grief
that grew up with your famous image
and also unbalanced

oh sylvia sylvia
easy prey for demons
who enjoy broken and sensitive souls
they became your friends
they showed you the stove as an escape
and you believed them.


lunes, 11 de diciembre de 2017

lo mejor...

Escribir sobre las cosas me ha permitido soportarlas.
C. Bukowski


y también soportarme:
en los días de regla
donde me vuelvo más bitchy que de costumbre
o un puñado de fuckin sensibilidad
de querer y no saber qué putas;


en los noviembres que nunca serán
aquel noviembre de la aventura
más rica y más hermosa;


cuando se me antoja un tequila
y decido por un double shot of espresso;


lo mejor es que también


he aprendido a quererme.

domingo, 22 de octubre de 2017

Inquietud

el corazón tiene más cuartos
que un hotel de putas
G.G.M




No miento cuando digo que soy feliz,
por eso he aceptado casarme para el año que viene,
sin embargo, tengo un abecedario infinito
de malas intenciones
colgándose en mi espalda;
una tuerca perdida en todos lados,
menos donde podría encontrarla.
Todavía llevo guardada en las pupilas
a esa chica rota y perversa
que a veces se asusta/aburre de la quietud
que se puede conseguir construyendo un hogar;
he vuelto a sentir a los duendes como en un tiovivo
hurgando en la gaveta del “érase una vez…”
donde guardo a un Ronald, exquisitamente desnudo,
apartado del resto de amantes equis.
He sentido a los duendes nuevamente
y han traído consigo a un chico de 26,
inmaduro, inestable y con lindas pompas.
Pero sé que, al igual que otros que han estado
y otros que vendrán,
sólo será esa sonrisa y excitación
pasajeras de miércoles en el gimnasio.